5 COSAS POR LAS QUE DEJÉ DE PREOCUPARME COMO MAMÁ DE DOS
- hace 3 horas
- 4 min de lectura
Cuando me convertí en mamá por primera vez, sentía que tenía que hacerlo todo perfecto.
La rutina perfecta.Las comidas perfectas.Los juguetes perfectos.Las actividades perfectas.
Y después llegó mi segundo bebé.
Entre pañales, snacks, siestas, ropa por doblar y tratando de recordar quién ya se cepilló los dientes, me di cuenta de algo: muchas de las cosas que me quitaban el sueño realmente no eran tan importantes.
Si eres mamá, seguramente alguna vez te has preguntado: ¿cómo lo hacen otras mamás?
Así que hoy quiero compartir las cosas por las que dejé de preocuparme como mamá de dos y cómo eso me ayudó a vivir esta etapa con más calma.
1. Tener la casa impecable todo el tiempo
Me encanta una casa ordenada. De verdad.
Pero ya no siento que mi casa tenga que verse como una foto de Pinterest las 24 horas del día.
Hay juguetes en la sala.Hay días en que la ropa limpia se queda en la cesta.Y a veces los platos esperan hasta que los niños estén dormidos.
Y está bien.
Una casa con niños está hecha para ser vivida, no para ser perfecta.
💡 Algo que me ha ayudado muchísimo en esta etapa son algunos organizadores y sistemas simples para mantener el caos bajo control (los dejo más abajo por si les sirven).
2. Seguir una rutina perfecta cada día
Con mi primera hija organizaba absolutamente todo alrededor de la siesta.
Con dos niños, la vida se ve un poco diferente.
Seguimos teniendo rutinas porque nos ayudan mucho, pero ya no cancelo planes porque una siesta no va a ser exactamente a la hora ideal.
Estas son cosas por las que dejé de preocuparme como mamá de dos, como seguir un horario perfecto todos los días.
A veces vamos al parque.A veces hacemos una excursión.A veces nos quedamos un poco más tiempo disfrutando.
Y todo sale bien.
3. El tiempo frente a pantallas
Confieso que antes me sentía culpable cada vez que encendía la televisión.
Ahora lo veo de otra manera.
Si necesito 20 minutos para preparar la cena, atender a alguno de los niños, responder un correo o simplemente respirar, no me siento mal por poner una película o un programa adecuado para su edad.
Como todo en la vida, creo que el equilibrio es la clave.
💡 Y siendo totalmente honesta, en casa no usamos tablets como parte de la rutina diaria.
Pero sí hay momentos específicos —por ejemplo, si estamos en una tienda o fuera de casa y empiezan a ponerse un poco intensos— donde sí usamos tablets como apoyo.
Lo que me ha funcionado muchísimo es ponerles un timer. Eso ayuda a que entiendan que es por un tiempo limitado, y cuando el tiempo se acaba, ellos mismos me los entregan sin drama.
Con los dos uso los juegos de Bimi Boo, porque son simples, educativos y los mantienen entretenidos por ratitos cortos cuando realmente lo necesitamos.
Al final, una de las cosas por las que dejé de preocuparme como mamá de dos es por intentar ser perfecta con todo.
4. Comparar a mis hijos con otros niños
Este fue uno de los aprendizajes más importantes.
Es muy fácil comparar:
Quién habló primero
Quién dejó el pañal antes
Quién duerme mejor
Quién come más vegetales
Pero cada niño tiene su propio ritmo.
He aprendido a celebrar los logros de mis hijos sin compararlos constantemente con los demás.
5. Intentar hacerlo todo
Quizás esta es la lección más grande que me ha dado la maternidad.
No puedo hacerlo todo.
No puedo ser la mamá perfecta, la esposa perfecta, la empresaria perfecta, la creadora de contenido perfecta y tener la casa perfecta todos los días.
Y eso no significa que esté fallando.
Significa que soy humana.
Hay días en los que mi familia necesita más de mí.Hay días en los que mi trabajo necesita más atención.Y hay días en los que yo misma necesito descansar.
Estas son cosas por las que dejé de preocuparme como mamá de dos: dejar de intentar controlarlo todo.
En lo que sí me enfoco ahora
Hoy intento enfocarme más en:
Crear recuerdos
Pasar tiempo de calidad juntos
Reírnos mucho
Vivir experiencias nuevas
Hacer que mi hogar sea un lugar seguro y feliz
Porque dentro de unos años, mis hijos probablemente no recordarán si la ropa estaba doblada el mismo día o si la cena fue casera todas las noches.
Pero sí recordarán los viajes en familia, las tardes en el parque, las fiestas de cumpleaños, las noches de películas y cómo se sintieron amados.
Y para mí, eso es lo verdaderamente importante.
Si eres una mamá como yo, que intenta hacerlo lo mejor posible cada día sin agotarse, espero que esto te haya hecho sentir un poco menos sola.
¿Hay algo por lo que tú hayas dejado de preocuparte desde que te convertiste en mamá? Me encantaría leerte en los comentarios.


Comentarios